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Durango alberga espacios ideales para realizar deportes de aventura como el campismo, ciclismo de montaña, rapel y kayakismo entre otros. Estas actividades encuentran sus escenarios perfectos en caminos como los del Parque Ecológico Mexiquillo, la caída de cascadas como Salto del Agua Llovida -de 80 metros-, en el agua de lagos como Puentecillas y en los senderos desérticos de la Zona del Silencio, conocida por los asombrosos eventos electromagnéticos que muchos dicen que ahí se presentan.
Es posible avistar la región desde el Espinazo del Diablo, un impresionante cordón montañoso que ofrece una vista panorámica de la belleza de la Sierra Madre Occidental.
Las Reservas La Michilía y Mapimí, la presa Guadalupe Victoria, las grutas de la Sierra del Rosario y la zona arqueológica de La Ferrería, son otros sitios del estado que no se deben dejar de visitar.
Recorrer las calles de los 39 municipios que conforman el estado permite experimentar su historia, a través del legado arquitectónico y cultural. Bellas construcciones engalanan los rincones de este lugar, tales como la Catedral Basílica Menor -de mediados del siglo XVIII- y el Templo de Santa Ana - construido entre 1723 y 1734-, ambos de estilo barroco y erigidos en la ciudad capital.
En la Villa del Oeste y Chupaderos se pueden apreciar escenarios donde fueron filmadas antiguas películas de vaqueros, sitios que dan cuenta de la importancia de los escenarios duranguenses en la industria cinematográfica. Durango se traza entre imponentes edificaciones, maravillosos parajes, coloridas fiestas, originales artesanías y vasta gastronomía. De esta última destaca el tradicional caldillo durangueño, una sopa hecha con tomate, carne y tres tipos de chile.
Consejo de Promoción Turística de México, S.A. de C.V.
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