El nombre del Estado se deriva de Tamaholipa palabra de origen Huasteco, donde el prefijo tam- significa "lugar donde". Aunque no existe un acuerdo del significado de holipa, parece ser que la interpretación más común es "rezar mucho", lo cual significa "lugar donde se reza mucho" (sin embargo, uno de los pueblos originales de Tamaulipas, ahora extintos, fueron referidos como los "Santos" durante el periodo colonial temprano, lo que parece una transformación al Español de holipa).

Antes de la llegada de los conquistadores españoles el territorio de Tamaulipas estuvo ocupado por varias tribus de las cuales sobresalen los huastecos. Américo Vespucio, el célebre cartógrafo italiano que bautizó al continente, visitó el territorio tamaulipeco a finales del siglo XVI y en su correspondencia con Lorenzo di Pierfrancesco mencionó que los nativos llamaban al territorio Lariab. Durante la colonia se le conoció con otros nombres: Reino Guasteca, Provincia de Amichel y Tierra Garayana, Provincia de Pánuco, Comarca de Paul, de Alifau y Ocinan, Médanos de la Magdalena, Costa del Seno Mexicano, Nuevo Reino de León y Nuevo Santander. El nombre actual proviene de la fundación del pueblo de Tamaholipa que hiciese Fray Andrés de Olmos en 1544.
 

El primer asentamiento permanente Español en el área fue Tampico en 1554. Lo que ahora es Tamaulipas fue incorporada como una provincia de la Nueva España en 1746 con el nombre de Nuevo Santander.

Durante la mayor parte de la colonia la población europea sufrió los embates de las tribus indígenas rebeldes, a los que a su vez esclavizaban o asesinaban. En 1732 José de Escandón arribó al territorio y desarrolló un agresivo programa de colonización y pacificación que se extendería al vecino Nuevo Reino de León. Tras el llamado a la independencia hecho por Miguel Hidalgo y Costilla, Bernardo Gutiérrez de Lara, originario de Revilla (hoy Nva, Cd, Guerrero, Tam.), se unió a las filas insurgentes y obtuvo importantes victorias en San Antonio Bejar (hoy San Antonio, Texas).

 
Bandera adoptada por la República del Río Grande (1840)

El 17 de abril de 1817 desembarcó en las costas tamaulipecas Francisco Javier Mina, rebelde español que llegó al territorio a combatir al ejército imperial de su país. A mediados de siglo, tras la consumación de la independencia, la pugna entre liberales y conservadores y la invasión de los Estados Unidos afectaron enormemente la región, la cual adquirió un fuerte sentido de autonomía. Tras los abusos generados por la presidencia de Antonio López de Santa Anna, en 1840 decidió independizarse de México y unirse a la República del Río Grande junto a los estados de Nuevo León y Coahuila. La incipiente república fue sofocada por el ejército mexicano. Durante la Guerra de Reforma y la Revolución Mexicana se libraron importantes batallas en territorio tamaulipeco y a principios del siglo XX Emilio Portes Gil, oriundo del estado, se convertiría en presidente interino de México.

 

Gestas: Escandón y la Colonización

Después de sosegar la rebelión de indígenas en 1732 en el Real de Minas de Guanajuato; ocho años más tarde, José de Escandón y Helguera sería nombrado Teniente de Capitán General de la Sierra Gorda y sus fronteras.

 


Con éste título regresaría a Querétaro en 1749 a apaciguar una sublevación indígena.

Escandón lograría liberar al Nuevo Reyno de León y las Fronteras del Pánuco, Tampico, Villa de Valles, Guadalcázar y Charcas de las hostilidades de los chichimecas.

Respaldado por su trayectoria militar en favor de la corona española, Escandón presentó plano, situación y circunstancias de toda la Costa del Seno Mexicano, propuso el poblamiento, el que seria aceptado por el conde de Revillagigedo, al tiempo que le dio el título de Lugarteniente y le subordinó los Gobernadores, Capitanes Generales y demás justicias de las fronteras de la Sierra Gorda y Costa del Seno Mexicano.

Luego de una exploración detallada efectuada en 1747, visitó Tula, Palmillas y Jaumave, para salir con sus tropas por la boca del Río San Marcos; mientras que otra parte de su gente la puso a explorar las riberas del Guayalejo.
 

Después de tal acción informó que la tarea de fundar catorce poblaciones con otras tantas misiones o poblados de indios al parejo de ellas, llevaría a palpar resultados en unos tres o cuatro años.
Escandón logró reunir grupos de Querétaro, San Luis, Charcas, Huasteca, Nuevo León y Coahuila, mismos que iniciarían las fundaciones; luego de dotar a Palmillas y Jaumave de autoridades y defensas, el 25 de diciembre de 1748, colocaría la primera piedra de lo que sería la Colonia del Nuevo Santander: estableció la Villa de Llera con cerca de doscientas personas.

El segundo de los poblados fue Güemez, fundado el primer día de 1749, con un poco más de trescientas personas; Padilla se levantó el seis del mismo mes y año; el diecisiete de febrero fundaría Nuevo Santander, la capital de la Provincia del mismo nombre.

Burgos lo fundarían personas de Nuevo León y Coahuila, el veinte de febrero; el cinco de marzo fue erigido Camargo; Reynosa nació el catorce del mismo mes y año a orilla del Río Bravo.

San Fernando se situó el 19 de marzo; luego Altamira el dos de mayo; esta primera entrada del colonizador a la Colonia del Nuevo Santander concluyó con la fundación de Santa Bárbara, hoy Ocampo, el 19 de mayo; las órdenes para que se erigiese Real de los Infante o del Pantano como Villa fueron dadas en el camino de salida rumbo a Querétaro con fecha de veintiseis del mismo mes de mayo, poblado que se formó cerca de una boca-mina y que hoy conocemos como Bustamante.

Escandón se ausentó diez meses. En 1750 reanudó las fundaciones con Soto la Marina, el tres de septiembre; mas tarde tocaría el turno a Villa de Aguayo la actual capital del Estado, con familias de pastores provenientes de Nuevo León, el seis de octubre.

Pocos días después fundó Revilla, actualmente, Nueva Ciudad Guerrero, el 10 de octubre de 1750.

Más tarde levantó la Villa de Escandón, hoy Xicoténcatl, el 15 de marzo de 1751, la que fue abandonada un año y medio después y reinstalada el 18 de diciembre de 1754; La Villa de Hoyos, se fundó el 19 de mayo de 1752, hoy se conoce como villa de Hidalgo: Más tarde se poblaría Santillana, Abasolo, el 26 de diciembre de 1752. Lugar de Mier o Villa de Mier, el seis de marzo de 1753.

Una fundación más fue la establecida en el lugar que hoy ocupa Laredo Texas, el 15 de mayo de 1755. Hasta aquí sumaban veintidós fundaciones hechas por Escandón en la Colonia, todas ellas obedecían medidas y administrativas en bien de la Corona.

 

Posteriormente se fundaría por sugerencias de José Tienda de Cuervo y del Ingeniero Agustín López de la Cámara Alta, la villa de Cruillas el nueve de mayo de 1776, en el pasaje conocido como Los Encinos el seis de junio en ese mismo año se poblaría la villa y real de San Carlos.

Cuando Escandón se disponía a fundar Croix, hoy Casas, fue llamado a la capital del Virreinato, para que en su ausencia, el Mariscal de Campo Juan Fernando de Palacio y el licenciado José Osorio y Llamas efectuaran investigaciones sobre todo aquello que estuviera en contra del colonizador.

Se encontraron contradicciones. Se condenó a Escandón para que la villa de Croix se fundara bajo su costo; la erección de la villa tuvo lugar el tres de junio de 1770. Poco antes ya existía el poblado de San Nicolás. La última de las fundaciones realizadas durante el período colonial fue presas del Rey, Aldama, en abril de 1790.

Cuando Escandón fue llamado a la capital del Virreinato para que rindiera cuentas, se despediría de su magna obra colonizadora en la Colonia del Nuevo Santander.


Rebeliones Indígenas

En un texto, en la Relación Histórica del Nuevo Santander, fray Vicente de Santa María, señala que el principal elemento de diferencia entre los habitantes del territorio pre-colonial, era el idioma.

A pesar de ello, los esfuerzos por mantener la paz fueron varios, entre ellos podemos citar, fumar la pipa de la paz, intercambiar costumbres, la participación de varias tribus en ritos comunes; sin embargo a partir de la llegada de los españoles, la reducción, las formas de congregación de los naturales, sobre todo la conquista trajo formas diferentes de rebelión y de resistencia.

La conquista iniciada a principios del siglo XVI, salvo raras excepciones como la de Hernán Cortés en 1523, culminaron en éxito, las demás se vieron envueltas en sangre por lo indómito de los pobladores indígenas.

Algunos intentos por apaciguar a los naturales se hicieron por los misioneros franciscanos Olmos y Mollinedo, sin embargo, los resultados no fueron muy promisorios dadas las condiciones de explotación que pusieron en marcha los hispanos.

Formas de esas fueron los presidios y las congregas, sitios en los cuales los indígenas eran tratados en forma infrahumana, según narran las crónicas, y que fue el motivo principal por el que mataran a los "protectores" y se volvieran montaraces.

 
Explotación Indígena


A la llegada de Escandón, con el intento de colonización, la resistencia presentada por los naturales fue a tal grado que constituyó la principal razón de su exterminio. Mientras que algunos, decidieron introducirse en la religión hispana y adoptaron las nuevas condiciones de vida.

La distribución de la tierra, junto con sus pobladores, motivó serias y acaloradas discusiones entre los colonizadores y los antiguos "propietarios", principalmente religiosos pastores.



Por su parte la existencia de los naturales, y su conducta, exigió la presencia de doctrinarios y, lo que era más grave, el cambio de sitio para la fundación de las villas propuestas por Escandón.

Tal situación generó la ira del colonizador, también jefe militar de la nueva colonia, enviando órdenes precisas de ataque a los indios rebeldes, como se lee en la disposición enviada a los comandantes de los destacamentos militares del Nuevo Santander, para que inicien los preparativos de la campaña contra los indios rebeldes del Sihue, en la Misión de Tula, escrito fechado del 21 de agosto de 1764, localizado en el Archivo General de la Nación (PI. 248, 14, 361?364).

A pesar de la condición de nómadas, los indígenas del territorio tamaulipeco tomaban como suyo el espacio de donde obtenían el alimento al grado de morir en su defensa en caso de un intento de invasión.
De los asentamientos humanos podemos referir la resistencia presentada por los Huastecos a las expediciones del Pánuco, efectuadas durante el siglo XVI.

Las rebeliones eran encabezadas por el caudillo del grupo, puesto generalmente ganado por la fuerza y la inteligencia presentada en los combates y no ciertamente resultado de una monarquía.

Manuel de Escandón, lugarteniente de la Sierra Gorda y Costa del Seno Mexicano, entre el 26 de febrero y el 20 de abril de 1765, envió a la ciudad de México a 11 indios rebeldes pertenecientes a la ranchería del caudillo El Chivato, como prisioneros por haber causado anomalías en las villas de la colonia.

La resistencia por la implantación de las villas en los sitios que ocuparon los naturales, provocó la respuesta militar por parte de las autoridades coloniales, tal fue el caso, según dice en el documento que Vicente González de Santianés, gobernador de la Nueva Santander, envía al Virrey Marqués de Croix.

En él refiere las razones por las que propuso la campaña militar contra los rebeldes de la Sierra Tamaulipa Vieja, y de los encuentros que sostuvieron con éstos los destacamentos al mando de los sargentos Miguel de la Garza y Raymundo López.

El documento está fechado el 19 de agosto de 1769, como correspondencia recibida de México en San Carlos.

A pesar de las rebeliones y la resistencia presentada por los indígenas de la Costa del Seno Mexicano, y los costos que tales movimientos trajeron, la conquista y la colonización de Tamaulipas se logró a mediados del siglo XVIII, casi dos siglos después de haberse implantado el gobierno español sobre la gran Tenochtitlán.

Independencia

El siglo XIX inició con hechos trascendentales, que repercutieron notablemente en el movimiento Independentista, entre estos destacan la intromisión de los franceses en asuntos españoles, la abdicación del rey Carlos IV, la prisión de Fernando VII y la formación de juntas de gobierno para conservar el gobierno.



Todo lo anterior es el marco general que provocó, que la Independencia empezara a cambiar no solo rasgos criollos (despreciados en ese entonces), sino también indios, por ello el cura don Miguel Hidalgo declara la guerra a las autoridades el 15 de septiembre de 1810.

El Nuevo Santander legó también a la historia su contribución a esa causa nacional. Rápidamente la insurgencia empezaba a crecer, aunque no con la debida organización, hasta que Hidalgo designó al sargento, Mayor José Ma. Martínez, el cual retrocedió ante la designación del Virrey en la persona de Joaquín Arredondo, quien aprehendió a Fray Luis Herrera, Juan José Treviño, el Coronel Benítez que incluso se había apoderado de Padilla y Aguayo, Ildefonso Blancas, José Ignacio Villaseñor.

Por otra parte Arredondo dictó algunas medidas de gobierno que de alguna manera limitaban la causa insurgente y reorganizaban a la colonia política y militarmente.

Destacaban por su contribución única al movimiento Independentista en los límites del Nuevo Santander, Bernardo Gutiérrez de Lara organizando sublevaciones en Tula, era vecino de Revilla, uniéndose al movimiento en la hacienda Santa María con el grado de Teniente Coronel y con el cual cumplió una acertada labor diplomática y militar, por un lado se dirigió a Estados Unidos en donde organizó quinientos aventureros ocupando en 1812 Nacogdoches, Trinidad y Bahía del Espíritu Santo.

Derrotó a las fuerzas realistas en las batallas de Rosillo, San Antonio de Bejar y el Arroyo del Alazán.

Como diplomático se encargó de mostrar su indignación ante las propuestas anexionistas de los Estados Unidos.
 

Álvarez Toledo consigue desprestigiarlo hasta que regresara a la causa con Xavier Mina, lo cual y al consumarse la independencia, conseguiría ser gobernador de su tierra natal y después comandante de las Provincias Internas de Oriente.


Xavier Mina por su parte fue un apoyo más al desembarcar en Soto la Marina el 17 de abril de 1817, se contaban entre sus intenciones ejercer medidas políticas contrarias a Fernando II, y actuar como un buen diplomático ante Estados Unidos, hablaba en contra del monopolio del rey, sin embargo Arredondo dictó medidas represivas, y aunque Mina cae en el Cerro del Bellaco se acentúa la idea de independencia con elementos más prometedores.

Fray Servando Teresa de Mier, sacerdote liberal revolucionario el cual embarcó junto a Mina, envió una Carta a Felipe de la Garza, por aquel entonces militar realista persuadiéndolo a integrar las fuerzas insurgentes en ese momento De la Garza estaba comisionado por Arredondo para sitiar Soto la Marina, y aunque la misiva no tuvo respuesta inmediata posteriormente De La Garza se afilió al Plan de Iguala, contribuyendo al movimiento.

Todo lo anterior representa a grandes rasgos la época independiente en el nuevo Santander, en cuanto al desenvolvimiento de los hechos y de los hombres más dispuestos a luchar por una independencia justa y consumada.


Reforma

1857-1861 En esta época nace la contrariedad entre liberales y conservadores, los primeros lanzando el Plan de Ayutla desconociendo al dictador, y los segundos por la aristocracia, el ejército y el clero; liberal, unos pocos intelectuales de provincia, trabajadores y campesinos, con ello se inicia una lucha encarnizada.

En Tamaulipas la encabeza el licenciado Juan José de la Garza. Una de las primeras medidas por parte del gobierno fue el cierre del puerto de Tampico al comercio exterior y de la aduana de Camargo.
Ante la embestida de buques de vela en Soto la Marina, columnas de Querétaro y Tampico, de la Garza realiza una heróica resistencia con 360 hombres, quien aliándose con Macedonio Capistrán, derrotan a Salanueva y Valentín Cruz.

San Carlos era centro de reunión tanto de Martín Zayas, Julián de la Cerda, Fabián Aregullín, Ascención Gómez, Cristóbal Bujanos y otros. Entre las medidas del gobierno central estaban fortificar las poblaciones pro-invasión y realizar restricciones en la expedición de pasaportes.

Las tropas tamaulipecas no solo contribuyeron a derrumbar el poderío de Santa Anna, sino también en la guerra de reforma en las personas de Hinojosa y Zayas.

De la Garza tuvo serios problemas cuando ostenta el mando político y militar del Estado, especialmente con Vidaurri y con Eulogio Gauthier, quien fue hecho prisionero en Aregullín.

Al promulgarse la Constitución de 1857, se motivó una nueva guerra. Esta constitución establecía la separación de los poderes civiles de los eclesiásticos, desamortizaba los bienes del clero, por ellos los Tamaulipecos confundidos luchan lo mismo en Tacubaya que en Calpulalpan donde triunfan definitivamente las fuerzas juaristas.


El desconocimiento de las Leyes de Reforma por Comonfort en Tacubaya no afectan gran cosa al estado puesto que fue obligado a abandonar la capital de la República en 1858, y en su lugar fue nombrado Zuloaga.

Algo asombroso fue lo que hizo el obispo de Linares, quien fue el primero en reconocer las Leyes de Reforma definitivamente en Tamaulipas, aunque con algunas fricciones como el saqueo de Tula por tropas de Mejía, quien tuvo por enemigo a Carvajal, Vidaurri acepta a Comonfort al servicio de la Nación en contra de la voluntad de Juárez.

En abril de 1861 aparece el primer club político llamado "de la Reforma", que postulaba para gobernador a Cipriano Guerrero.

Batalla de Palo Alto y Resaca de Guerreo

La invasión de los ejércitos estadounidenses a México fue la continuación de una política de expansión continental diseñada por los círculos gobernantes norteamericanos. En ella tenían especial interés los esclavistas sureños. La separación de Texas, alentada de múltiples formas por ellos, fue un paso inicial. La anexión texana al país del norte fue la medida que provocó la guerra con México. El pretexto fue la posesión de la franja comprendida entre el Río Nueces y el Río Bravo, territorio que desde la colonia era de la provincia del Nuevo Santander. A través de territorio tamaulipeco penetraron los invasores a territorio nacional y en él libraron las primeras acciones bélicas.
 

En la batalla de Palo Alto dada hacia 1850 se pone de manifiesto la superioridad de la artillería norteamericana que, junto con la oportuna acción de quemar los llanos para ocultar sus operaciones, influyó en el resultado incierto de las acciones bélicas.



Habiéndose replegado el ejército mexicano, al otro día se atrincheró en la Resaca de Guerrero, allí se produjo un gravísimo error del general Mariano Arista: durante la mayor parte de la batalla se mantuvo tercamente en la idea de que el ataque estadounidense era solo una escaramuza, permaneció en su tienda de campaña escribiendo el informe de la acción del día anterior, mientras los soldados de línea y los oficiales resistían con heroísmo y luchaban sin la dirección del general en jefe. La derrota de Resaca de Guerrero trajo como consecuencia el posterior abandono de Matamoros.

Batalla de Santa Gertrudis

Cuando se vio amenazada la soberanía nacional en 1862 por la intervención de fuerzas extranjeras, en el Estado de Tamaulipas hombres, mujeres, niños, jóvenes y ancianos dieron su esfuerzo para combatir al intruso y hacer respetar la integridad de la Nación.

En nuestro Estado hubo enfrentamientos con victorias gloriosas, entre ellas la Batalla de Tula, la del Chamal, en Tantoyuquita, Tampico, Victoria y en Santa Gertrudis, en Camargo.

Hombres como Juan José de la Garza, Pedro José Méndez, Ascención Gómez Servando Canales, Julián Cerda, Pedro Hinojosa, José María Carvajal, Gabriel Arcos Arreola, Albino López, Agapita Ortíz por mencionar solo algunos valientes en quienes se reflejó el valor, la entereza y la lealtad de los tamaulipecos por defender a la patria.

En las épicas que se suscitaron durante la intervención francesa en Tamaulipas, estuvieron al frente de las tropas los generales Santos Degollado, Mariano Escobedo, Santiago Tapia, Jesús González Ortega, Miguel Negrete entre otros, quienes fueron testigos del valor de los tamaulipecos, de tal hecho nacieron varios ascensos para militares de esta Entidad.

En el caso particular de la Batalla en Santa Gertrudis, la victoria lograda fue de vital importancia para rechazar al enemigo.

Bajo el mando del General Mariano Escobedo, el 16 de junio de 1866 la tropa que se empezaba a constituir como el Ejército del Noreste derrotó a una fuerza de aproximadamente 2000 hombres, entre los que se encontraban austriacos, americanos, confederados y traidores.
 


Como resultado de la victoria en Santa Gertrudis se recuperó Matamoros, el 23 de junio, esto facilitó a las fuerzas nacionales la compra de materiales bélicos en los Estados Unidos. Con la retirada de las fuerzas contrarias a la patria hacia San Luis Potosí y la caída de Tampico el 9 de agosto, se consolidó la dominación de las fuerzas republicanas en el norte de México.

Por diversos medios corrió el rumor que las tropas del enemigo apostadas en Matamoros, marcharían hacia Monterrey. Feliciano Olivera al mando de dos mil hombres en combinación con el general francés De Tuce, que dirigía una tropa de mil quinientos hombres entre franceses y belgas, prestarían apoyo en caso de un asalto en el transcurso del camino.

Escobedo al conocer la información, siendo que debía marchar rumbo a Matehuala, decidió quedarse para combatir a los invasores en el lugar que ofrecería la oportunidad de tender una emboscada. Tal sitio fue Santa Gertrudis.

Olivera auxiliaría a De Tucé en caso de un ataque republicano. Cuando el segundo llegó a Cerralvo, N. L., Escobedo decidió atacarlo para mantenerlo encerrado y que no se juntara con Olivera, para atacarlos por separado.

En Cerralvo, Escobedo sitúo al Coronel Ruperto Martínez con 600 caballos y el se dirigió al rancho de Derramaderos en donde se encontraba el convoy salido de Matamoros; aquí, el general republicano observó por cual camino Olivera saldría para Mier, punto en el que se supone lo esperaría De Tucé para cambiar cargamentos. Escobedo buscó un sitio en el que fuera muy escasa el agua para obligar al enemigo a resistir poco tiempo.

El número total de las fuerzas republicanas al mando de Escobedo era de 1300 hombres; las posiciones ventajosas que tomó y lo retirado del agua al punto donde se encontraban apostadas las fuerzas traidoras, daban un solo resultado del enfrentamiento: la derrota del enemigo era inminente.

Olivera y sus hombres avanzaron hacia Santa Gertrudis confiadamente. Uno de los soldados republicanos, sin orden previa, saltó al encuentro de los invasores, tal acción rompía la estrategia de Escobedo, sin embargo la habilidad militar de este último se puso de manifiesto en seguida, ordeno cambio de campamento dejando fuera la sospecha en el enemigo de otra posible emboscada.

Al día siguiente, Olivera y sus convoyados continuaron el viaje con todas las precauciones, pero las medidas tomadas por él traídos no surtieron efecto. Escobedo y su gente, al momento del ataque, estrecharon tanto la distancia con el enemigo - algo así como cincuenta metros - que en pocos minutos utilizaban las bayonetas y la pelea cuerpo a cuerpo.

Todo quedó en poder de Escobedo: el cargamento del convoy, 11 piezas de batalla, 2 de montaña, las municiones y 1200 prisioneros. Cerca de ochocientos muertos y heridos quedaron en el campamento, más de 500 eran del enemigo.


Las fuerzas de Escobedo estaban integradas por cuatro columnas de infantería para ataque, dos de caballería y la reserva que también era de infantería. De la primera de éstas columnas el l er. Jefe era el coronel Alfonso Flores, y como segundo el coronel Cáceres.

La segunda columna era ordenada por el Coronel Miguel Palacios y el Teniente Coronel Emilio Mayer; mientras que la tercera estaba dirigida por el mismo Coronel Francisco Canales y el Coronel Adolfo Garza; la cuarta estaba bajo las órdenes del General Servando Canales y del Coronel Julián Cerda. La caballería estuvo bajo la orden del General Jerónimo Treviño.

Las columnas de caballería, la "Legión del Norte' estaba bajo las órdenes del Coronel Joaquín Garza; la reserva estuvo encomendada al Coronel Salvador F. de la Cavada. Todas las columnas estaban bajo la orden directa del General Escobedo, quien como segundo en el mando tuvo al Mayor General Sóstenes Rocha.


Revolución

"La paz porfiriana", asentada en la desigualdad, que diera lugar a las huelgas y rebeliones, a la ilegalidad, y sobre todo a una posesión de la tierra bastante dudosa, y a las concesiones al capital extranjero, fueron algunas de las causas que provocaron el movimiento armado de 1910. Díaz declaraba en una entrevista que estaba dispuesto a dejar el gobierno y a formar elecciones creíbles.

Todo lo anterior representa para Madero y su plan de San Luis, el inicio de las hostilidades secundado por Villa quien luchó denodadamente en el Norte y de Zapata, cuyo lema "Tierra y Libertad", sintetizaban al sur gran parte de los ideales revolucionarios.

En Tamaulipas alientan esta misma causa Emilio y Francisco Vázquez Gómez, aunque el principal exponente es el General Alberto Carrera Torres, maestro rural que en mayo de 1911 se apodera de Tula, luchando siempre en pro del agrarismo.

A caída de la dictadura no fue el término del sistema: hay demandas de salario y mejores condiciones de trabajo, actuando destacadamente en este renglón el Licenciado Lara, resolviendo el conflicto entre los intereses de los obreros con los de la capital.

Por otra parte se reorganiza el partido liberal, y el Licenciado Matías Guerra llega a la gubernatura del Estado, sustituyendo a Legorreta, sin embargo durante la sublevación Félix-Reyista son los poderes Legislativo y Judicial respectivamente los que apoyan el carrancismo, para que lo hiciera prácticamente todo el estado. El asesinato de Madero genera en Tamaulipas hechos a favor de la constitución: se toma Matamoros por su importancia estratégica en junio de 1913, ahí se concentraban el general Pablo González, como jefe de la División del Noreste y después se realiza la toma de Victoria en la que colaboran los generales Caballero, Villarreal, los Castro y Murguía, entre otros.


Los norteamericanos con la ocupación en Veracruz demuestran su desagrado por Huerta y con ello contribuyen al apoyo constitucionalista, Carrera Torres, se multiplica en las batallas de Pedrera, Poetillas y Corcovada proclamando la redención del campesino y la mejor distribución de la tierra. El general Caballero es llamado a ser Gobernador y Comandante Militar, creando comisiones agrarias, revisión de títulos, fomento a la irrigación y la Pequeña Propiedad, se dicta la prohibición de la servidumbre ligada a deudas y el 14 de junio de 1914, la propiedad de Félix Díaz era cedida en Matamoros a Campesinos, gracias al general Lucio Blanco y su Estado Mayor.


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Referencias

  1. ↑ World Gazetteer; poblaciones de Zonas metropolitanas de Las Americas en el 2008
  2. ↑ INEGI: Principales resultados por localidad 2009 (ITER).