Aguascalientes es la ciudad capital del estado mexicano de Aguascalientes, así como la cabecera del municipio del mismo nombre. La ciudad se encuentra en la zona centro-sur del estado, en el valle que lleva su mismo nombre y que divide de sur a norte el estado. El nombre de la ciudad se debe a la abundancia de aguas termales por lo cual fue nombrada "Villa de nuestra señora de la Asunción de las Aguas Calientes".
Prehistoria
Son pocos los datos comprobables de este período, sin embargo su puede constatar que en esta región vivían (o al menos deambulaban) tribus conocidas genéricamente como "chichimecas" de entre los cuales las tribus caxcanes, tecuexes, guamares y guachichiles eran los más comunes en esta región, dejaron muestras de pinturas rupestres en Tepozán, El Ocote y Las negritas, así como muestras sencillas de armas de piedra y artesanías de barro por toda la región, especialmente rumbo al cero del muerto y el cedazo aunque seguramente el valle que hoy ocupa la ciudad fuera tan solo una ruta de paso.
Fundación de la Ciudad

El 22 de octubre de 1575, se libraba el escrito para autorizar la fundación de la Villa de la Asunción de las Aguas Calientes, por el doctor Jerónimo de Orozco, presidente de la Real Audiencia y Cancillería de Guadalajara y Gobernador del Reino de Nueva Galicia, donde está un fuerte que se llama De las Aguas Calientes, según asienta la descripción de Teocaltiche hecha por el Hernando Gallegos en 1585. Fueron sus fundadores el capitán Juan de Montoro Rodríguez y otras personas venidas de Santa María de los Lagos.
Habían emigrado a la región algunos españoles que vivían en el campo y en los sitios de tierras que habían recibido en merced de parte del rey, pero debieron soportar un ambiente inhóspito desde el punto de vista geográfico y de zozobra al adentrarse en tierras de los Chichimecas, anteriores habitantes de la zona, contra quienes los españoles sostenían guerra.
Fue un ambiente de inseguridad el que tuvieron que enfrentar los primeros españoles que emigraron y colonizaron estas tierras donde se fundaría Aguascalientes. Precisamente para proteger a los colonos de la región, así como para proteger a los que iban o venían de Zacatecas, se fundó en 1563 Santa María de los Lagos; pero no fue suficiente para que los europeos ya asentados se sintieran tranquilos.
En la década de 1570, tanto el virrey como la Audiencia de Guadalajara pensaron en realizar algunas fundaciones españolas en la región. El rey, en carta de abril de 1573, pedía al doctor Jerónimo de Orozco, presidente de la Real Audiencia de la Nueva Galicia, tratar con algún hombre rico que poblase algún pueblo en la frontera chichimeca. En mayo nuevamente insistió el rey en lo mismo. Y, ante los entonces todavía existentes guachichiles y chichimecas, la Audiencia neogallega presionó (mayo de 1574) para evitar que fuera despoblada Santa María de los Lagos.

Una vez salvado los obstáculos burocráticos y con el compromiso del capitán Juan de Montoro de hacer frente a cualquier problema, nació la Villa. Su origen jurídico está en la cédula que por instrucción de Felipe II firmara el doctor Jerónimo de Orozco el 22 de octubre de 1575. El documento señala la razón de la fundación. "Por cuanto, por Juan de Montoro, por sí, y en nombre de Jerónimo de la Cueva y Alonso de Alarcón, y otras personas, me fue hecha la relación diciendo, que ellos querían poblar una villa en el sitio y paso que dice Aguas Calientes, junto a unas casas que dicen tener en dicho sitio Alonso de Avalos Saavedra, treinta leguas de la ciudad de Guadalajara y diez y siete de la de Ntra. Sra. de los Zacatecos".Otras razones que registra la pragmática son, que "según seguía gran servicio a Dios, al mío y seguridad a los pasajeros que iban y venían a los minerales de Zacatecas y Guadalajara, e otros pueblos comarcanos que por allí pasaban a causa de las muertes y robos que en dicho sitio y comarca los indios de guerra hacen".
No falta en la cédula la referencia a la entrega de mercedes a fundadores y para quienes se avecinaban como está estipulado por las Leyes de Indias. "Y para que dicha la dicha población más cómodamente se pudieran hacer y fuese en aumento, diósenos facultad al consejo de dicha villa para que pudiese repartir entre los vecinos de ella las tierras y solares, estancias y huertos que la dicha villa tuviera en el término que se les diese o que sobre lo proveyéremos como la nuestra merced fuese..." Se les repartieron solares para casas, suertes de huerta, estancias y caballerías de tierra.

Los fundadores quisieron que desde el primer momento se definiera la categoría de la fundación. "Y nos pidieron", dice Orozco en la cédula, "les mandásemos hacer merced de darle título de Villa, y para que gozasen de la preeminencia, prerrogativa e inmunidades que las demás villas de nuestros reinos gozaban y les debían ser guardadas de lo cual por nos visto y que por información recibida cerca de lo susodicho nos consta ser servicio de Dios y mío, y bien y pacificación de este dicho reino y pasajeros de la dicha población, se haga y lleve adelante, por la presente mía merced y voluntad, la dicha población y sitio de Aguas Calientes se llama y nombre la villa de la Ascensión".
Como bien se puede observar, la cédula en ningún momento le da el título de Ntra. Sra. de la Asunción de las Aguascalientes como se ha registrado, error que encontramos no en el origen, sino más bien en el deseo de sus pobladores. La relación de Teocaltiche hecha por D. Hernando Gallegos en 1585 asienta, "y en dicho camino (a las minas de Zacatecas) a ocho leguas de este pueblo, está poblada una villa que llaman Nuestra señora de la Ascensión, donde está un fuerte que llaman Aguas Calientes. Y es de muy poca o ninguna población, por que no tiene más que de los soldados que están en dicho presidio, que son dieciséis y un caudillo y dos vecinos, porque no pueden tener en dicha villa ninguna contratación, ni valerse de cementeras, porque no dan lugar los indios chichimecas de guerra, que matan y les hurtan los caballos y bueyes que tienen en cualquier parte del año".
Independencia
No pasaron grandes acontecimientos en la ciudad, lo que si se puede mencionar es que en 1810 Ignacio Allende estuvo de paso por la misma, cuando iba rumbo a Zacatecas. Posteriormente, pasada la derrota del Puente de Calderón en las cercanías de Guadalajara, los caudillos se dirigieron de nuevo a Aguascalientes y enseguida a Zacatecas. En La hacienda de Pabellón fue despojado del mando de las fuerzas de insurrección el cura Miguel Hidalgo, mismas que fueron confiadas al Gral. Allende.
Independencia de Aguascalientes
A su paso por la ciudad de Aguascalientes el Gral. Antonio López de Santa Anna (presidente de México en esa época) decretó la emancipación del Partido de Aguascalientes del vecino estado de Zacatecas, al cuál Aguascalientes pertenecía. El general Santa Anna se dirigía a la ciudad de Zacatecas para someter la insurrección que el gobernador Francisco García Salinas encabezaba defendiendo la causa federal (Santa Anna convirtió por un período a México en una república centralista). Los aguascalentenses se encontraban descontentos con el olvido en que el gobierno de Zacatecas tenía en ese momento con el partido más al sur del estado (Zacatecas en esa época estaba divida en Partidos) y como no era productor de minerales y era zona agrícola no se tenía en alta estima, y en vista de la petición que los notables de la ciudad hicieran de segregar el Partido de Aguascalientes y ante la posibilidad de alguna manera de debilitar a García Salinas, Santa Anna decretó el 23 de mayo de 1835 la separación del partido zacatecano de Aguascalientes y nombró como primer gobernador a Pedro García Rojas, cuya esposa pudo haber jugado un papel importante en la independencia del estado. Aguascalientes no apareció en la constitución política como estado sino hasta 1857. Cuando vino la intervención francesa Maximiliano de Habsburgo reincorporó a Aguascalientes a Zacatecas, pero esta reincorporación nunca fue acatada por los aguascalentenses y que algunos de ellos lucharon junto a Benito Juárez como lo fue José Ma. Chávez en contra de la intervención francesa. (Para informarse más sobre la independencia de Aguascalientes consultar estado de Aguascalientes).
Intervención Francesa
Al ser ocupado el país por el ejército de Napoleón III, el estado de Aguascalientes fue reorganizado y reincorporado a Zacatecas; el entonces gobernador liberal José Ma. Chávez, con ayuda de Luis Ghilardi combatieron la intervención francesa en busca del reestablecimiento de la soberanía de la federación, ambos fueron vencidos por las fuerzas intervencionistas, Luis Ghilardi murió fusilado en las inmediaciones de lo que hoy es el jardín Carpio, y los restos de José María Chávez descansan en la base de la columna de la Exedra en la Plaza de Armas de la ciudad.
La Revolución Mexicana
Silvestre Dorador, Ramón C. Morales, Pedro Vital, Alfonso Guerrero Aguilera y Alberto Fuentes Dávila , (quien después sería gobernador, a pesar de su impedimento legal para ser votado por no haber nacido en la entidad), fueron los precursores de la revolución mexicana ya no en la ciudad sino en el estado de Aguascalientes, pues al estallar el movimiento de Francisco I. Madero abrazaron la causa en compañía de algunos otros vecinos quedando formalizada la acción rebelde del pueblo de la comarca.
A finales de junio de 1914, las fuerzas de Francisco Villa, tras ocupar la plaza de Zacatecas, toman la de Aguascalientes. El 15 de julio renuncia a la presidencia el presidente golpista Victoriano Huerta y el movimiento constitucionalista empieza a escindirse, por un lado Venustiano Carranza como jefe nato y legítimo, con Álvaro Obregón y Pablo González por la otra parte Villa, arrogante, vencedor indiscutible del ejército federal en Torreón, Ojinaga, Zacatecas, etc. y Emiliano Zapata, quien mantenía viva la flama revolucionaria en los estados del sur (Morelos, México, Puebla y Guerrero). Venustiano Carranza, como primer jefe del ejército constitucionalista, siente encima la amenza de una nueva lucha dentro del propio campo revolucionario y hace esfuerzos para conjurarla. Obregón se moviliza entre todas las facciones y trata de avenir intereses. En estas condiciones culminantes, el primer jefe invita a todos los jefes de la Revolución a una junta para discutir sobre la crisis, y se reúnen en la ciudad de México desde el 1 de octubre de 1914, para después trasladar las discusiones a una ciudad que fuera neutral entre fuerzas villistas (que controlaba las ciudades del norte) y el ejército constitucionalista (que controlaba las ciudades del sur entre ellas la propia Ciudad de México), y ésta era en ese momento Aguascalientes.
La Convención de Aguascalientes
Durante la revolución mexicana se iniciaron los trabajos para buscar solución al conflicto y como la junta que se verificaba en la capital del país no reunía las condiciones de imparcialidad para su normal desarrollo sin presiones, el lunes 5 de octubre de 1914, la convención revolucionaria reunida en la Cámara de Diputados aprobó su traslado a la ciudad de Aguascalientes, para así cumplir con lo pactado por los generales Álvaro Obregón, Ramón F. Iturbe, Lucio Blanco, Rafael Buelna y Julián Medina de Zacatecas, con los principales jefes de la División del Norte, generales Francisco Villa, José Isabel Robles, Eugenio Aguirre Benavides, así como Eulalio Gutiérrez Ortiz, Pánfilo Natera y Martín Triana.
La ciudad de Aguascalientes fue escogida para este trascendental acto, tenida en cuenta su situación geográfica alejada de los dominios de Villa por el norte y de Carranza por el sur. El 10 de octubre se iniciaron en el teatro Morelos (ubicado en la plaza de la Revolución), bajo los mejores auspicios, pero en medio de una tensión tremenda, explosiva, los trabajos encaminados a obtener la unificación y hechura del programa del nuevo gobierno, de acuerdo a las aspiraciones del pueblo mexicano.
La mesa directiva quedó integrada en la 1a sesión por: general Antonio I. Villarreal, presidentes generales José Isabel Robles y Pánfilo Natera, vicepresidentes Samuel de los Santos, Marciano González, Federico Montes y Mateo Almanza, secretarios. El general Álvaro Obregón obsequió una bandera tricolor con el escudo nacional bordado y derredor la frase: "CONVENCIÓN MILITAR DE AGUASCALIENTES. EJÉRCITO CONSTITUCIONALISTA". Esta enseña debía servir para tomar las solemnes protestas de los elegidos a diversos cargos y, especialmente, para firmar sobre tal lienzo el juramento solemne de los convencionalistas.
Así estamparon su firma en el blanco de la bandera: Felipe Ángeles, Santos Bañuelos, Eugenio Aguirre Benavides, Rafael Buelna, Daniel Cerecedo Estrada, Juan G. Cabral, Saturnino Cedillo, Calixto Contreras, Manuel Chao, Martín Espinosa, Francisco Figueroa, Máximo García, Roque González, Eulalio Gutiérrez Ortiz, Eduardo Hall, Ramón F. Iturbe, Julio Madero, Francisco P. Mariel, Julián C. Medina, Álvaro Obregón, Greorio Osuna, Orestes Pereyra, Vicente Salazar, Martiniano Servín, Martín Triana, Tomás Urbina y Rosalío Hernández. A medida que avanzaban las deliberaciones, se hacía más patente la existencia de tres grupos irreconcialiables: el villista, apretado, compacto y con la justa fama de sus triunfos militares; el carrancista, un tanto dividido; y un tercero, independiente, que buscaba honradamente la unificación. El día 15 de octubre de ese mismo 1914 se aprobó invitar al general Emiliano Zapata a que enviara representantes a la convención.
El martes 27 de octubre, la Asamblea se conmovió profundamente ante la entrada de veintitrés revolucionarios, vestidos con guayabera y enorme sombrero charro: era el zapatismo presente en la convención: Antonio Díaz Soto y Gama, Juan M. Banderas, Paulino Martínez, Alfredo Serratos, cordial bienvenida les fue tributada y subió a la Tribuna Paulino Martínez para justificar la razón del Ejército Libertador del Sur. Manifestó que el pueblo se había lanzado a la pelea en busca de pan y justicia, no de sufragio efectivo, no reelección; que los auténticos representantes de la lucha social eran Zapata y Villa. Al final instó enérgicamente a los asistentes a apoyar el "Plan de Ayala". No cabe duda que los zapatistas inyectaron contenido ideológico a una asamblea que sólo pretendía enfrascarse en una lucha personalista; así logró que, el 29 de octubre, la citada reunión en pleno, hiciera suyo el renombrado Plan de Ayala.
Entre los acuerdos tomados en la Convención de Aguascalientes se incluía el cese de la presidencia de la república al general Venustiano Carranza y de la jefatura de la División del Norte al general Francisco Villa. Se procedió a nombrar como presidente interino de la república al general Eulalio Gutiérrez Ortiz el 1 de noviembre. Esto desató posteriormente la rivalidad del Gral. Carranza y los convencionistas comandados por Villa.
Referencias y Bibliografías:
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