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Con un clima maravilloso, las playas de Nayarit pueden ser visitadas –y disfrutadas- prácticamente todo el año. La costa nayarita, bañada por el Océano Pacífico, es de una belleza portentosa. En ella se puede descansar, degustar una gastronomía rica en recetas originales y practicar una multiplicidad de deportes acuáticos. La hospitalidad de estas playas atrae incluso a uno de los animales más grandes del mundo: la ballena jorobada y la gris. Sus ríos y montañas convierten la experiencia natural en una crisol de oportunidades, pues en estos cuerpos de agua se puede tanto admirar el paisaje, la flora y fauna, como tomarse un momento para el esparcimiento y la relajación. Por otro lado, sus pueblos y ciudades están llenos de ejemplos maravillosos de arquitectura colonial y clásica. Se cuentan múltiples y orgullosos ejemplos de las principales corrientes arquitectónicas que se manifestaron en el país. El legado de los habitantes originarios de esta región merece una mención aparte. El pueblo autóctono nayarita se caracteriza por su temple, su fuerza y el amor a sus raíces. Las tradiciones Huichol y Cora son las que predominan y permean toda la cultura nayarita. Sus herederos, fieles a sus ritos y usos prehispánicos, otorgan a cualquier celebración religiosa un toque pagano y místico que fascina a cualquiera. Una variedad de colores y sabores ilumina el estado en todos sus sentidos. Sus caminos están repletos de ellos, así también su cultura popular. Nayarit posee algunos de los artesanos más talentosos de la república. Su imaginación, talento y creatividad se reflejan en finos trabajos de madera, tejido, cestería y muchas otras manifestaciones. Así, Nayarit se revela como un estado con muchas caras, todas ellas hermosas y diferentes, pero siempre llenas de calidez, que espera con ansias ser conocido y reconocido por el viajero curioso y hambriento de aventura.
Consejo de Promoción Turística de México, S.A. de C.V.
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